Abonos Verdes

Cuando hablamos de “abonado en verde” hacemos referencia a la utilización de cultivos de vegetación rápida, que se cortan y se entierran en el mismo lugar donde han sido sembrados y que están destinados especialmente a mejorar las propiedades físicas del suelo, a enriquecerlo con un “humus joven” de evolución rápida además de otros nutrientes minerales y sustancias fisiológicamente activas, así como a activar la población microbiana del suelo.

El uso de abonos verdes protege la tierra de la erosión, cuestión de no poca envergadura en España. Los nitratos naturales no son arrastrados –como ocurre con los procedentes de abonos químicos, que contaminan las aguas subterráneas y de allí las fuentes y ríos.

Los abonos verdes pueden aumentar el fósforo asimilable, así como el potasio y otros elementos, y todo ello hace que los microorganismos se desarrollen de forma notable tras el abono verde. A su vez fomenta la descomposición de restos vegetales que originarán el humus y estructurarán el suelo. Éste quedará aireado, ligero y fácil de trabajar -gracias también a la acción mecánica de las raíces- multiplicando varias veces el número de lombrices.

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Se siembran antes o después de los cultivos principales, o intercalados entre las líneas, midiendo muy bien los momentos de siembra y de siega. Constituirá una terapia ideal para tierras poco productivas debido a suelos desestructurados, compactados, agotados o contaminados.

También se benefician tierras en mejor estado. El suelo no es inerte, son precisamente los organismos vivos que en ella viven los que hacen posible su fertilidad haciendo de la materia muerta la base para la nueva vida. Todo lo que sea, por tanto, fomentar la existencia y dinamismo de tales organismos llevará a un suelo más sano y productivo.

En las tierras agrícolas convencionales el suelo ejerce como casi única función la de sostén de las plantas. La extracción de energía que realiza el cultivo se restituye mediante materias sintéticas casi siempre contaminantes, tanto en su producción como en su aplicación, lo que contribuye a la degradación del agrosistema. Los cultivos de estas tierras requieren permanentes cuidados, pues son ecosistemas muy simplificados, inestables y desequilibrados. Los cultivos producidos son débiles y por tanto muy sensibles a los fitófagos, terminando allí la cadena trófica al haber eliminado el máximo posible de otras plantas (malas hierbas) e insectos.

La Agroecología busca siempre la forma de mantener al máximo los ciclos naturales, ya sea restituyendo materia orgánica o -mejor- fomentando su formación en el agrosistema. Y una muy buena forma es mediante el uso de los abonos verdes. Así se conserva la diversidad vital del suelo, fuente de equilibrio y origen de la salud y productividad de los mismos.

Efectos favorables del abonado verde:

  • Estimulan de forma inmediata la actividad biológica y mejoran la estructura del suelo.
  • Protegen al suelo de la erosión y la desecación durante el desarrollo vegetativo, mejoran la circulación del agua en el mismo.
  • Aseguran la renovación del humus estable, acelerando su mineralización mediante el aporte de humus más “joven” y más activo.
  • Enriquecen al suelo en nitrógeno, si se trata de leguminosas, e impiden, en gran medida la lixiviación del mismo y de otros elementos fertilizantes.
  • En su descomposición, se liberan o sintetizan sustancias orgánicas fisiológicamente activas, que tienen una acción favorable sobre el crecimiento de las plantas y su resistencia al parasitismo.
  • En los sistemas cerealistas, aseguran una mejor descomposición de la paja del cereal, al mantener el medio más húmedo, equilibrar la relación C/N y activar los microorganismos responsables de la misma.
  • Limitan el desarrollo de malezas, directamente por el efecto de la cubierta vegetal en sí misma e indirectamente porque ciertos abonos verdes tienen poder desherbante, como el alfortón (fagopyrum esculentum), o la facelia (hacelia tanacetifolia).

CARACTERÍSTICAS DESEABLES EN UN ABONO VERDE

Un abono verde ideal posee tres características importantes:

  • Un crecimiento rápido.
  • Follaje abundante y suculento.
  • Habilidad de crecer bien en suelos pobres.

ESPECIES UTILIZADAS COMO ABONOS VERDES

Las leguminosas son las más empleadas dada su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico, en favor de los cultivos. Muy apreciadas por la facultad de fijar el nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias que se encuentran en sus raíces –llegan a fijar 463 kg. del mismo por ha./año. Para aportarlo al suelo se siega la planta inmediatamente tras la floración y se deja que se descomponga en la superficie como acolchado (después se puede incorporar ligeramente al suelo). Suelen disponer de raíces pivotantes (de eje preponderante) que mejoran el terreno con la penetración de sus raíces. Tienen más de un metro de longitud.

Las gramíneas - Siempre asociadas a las leguminosas (vezas y guisantes forrajeros), mejoran mucho el terreno y forman humus estable. Rebrotan sin interrupción y trabajan bien la tierra , pues las raíces de las gramíneas mejoran el terreno ablandándolo en la superficie. Su masa vegetal es importante y así compensan la poca de las leguminosas.

Centeno, avena (Avena sativa).

Las crucíferas. Entre sus cualidades caben destacar:

  • Crecen muy rápido - se puede obtener el abono verde en menos de dos meses.
  • Asfixian las hierbas adventicias.
  • Pueden utilizar y acumular en su parte aérea reservas minerales, que extraen del subsuelo con más facilidad que otras plantas.
  • Particularmente dejan azufre disponible en el suelo.
  • Pioneras: pueden crecer en tierras muy pobres en humus, donde las leguminosas no podrían implantarse.
  • Segadas y dejadas sobre el suelo se descomponen rápidamente.

CONSIDERACIONES PRÁCTICAS

Cada abono verde tiene unas características específicas definidas por su masa vegetativa, su rapidez de crecimiento, la cantidad de residuos que aporta, la incompatibilidad con el cultivo anterior o siguiente en la rotación, los diferentes requerimientos nutricionales, de pH y texturales, su rusticidad… Todo esto habrá que tener presente a la hora de elegir un abono.

Composición de Semillas para Abono Verde

Mezcla de semillas de especies de gramíneas, leguminosas y crucíferas, adecuadas para la creación o restauración de “colchones de vegetación” con funciones de abonado ecológico de suelos degradados o simplemente como método para enriquecer de forma natural la estructura de los suelos.

Formada por especies de rápido crecimiento, produciendo rápido y suculento follaje , y con la particularidad de gran facilidad para crecer bien en suelos pobres.

Composición rica en especies forrajeras , muy adecuadas también para el pastoreo.

Indicar, que cada composición de semillas para la producción de abono verde, tiene unas características específicas definidas por su masa vegetativa, su rapidez de crecimiento, la cantidad de residuos que aporta, la incompatibilidad con el cultivo anterior o siguiente en la rotación, los diferentes requerimientos nutricionales, de pH y texturales, su rusticidad… Todo esto habrá que tener presente a la hora de elegir un tipo de mezcla para la producción de abono verde.

Composición de Semillas para Abono Verde (pdf)