El Real Jardín Botánico y Semillas Cantueso

El Real Jardín Botánico de Córdoba y Semillas Cantueso apuestan por la experimentación con mezclas de semillas autóctonas silvestres para mejorar la calidad ambiental y la conservación de la biodiversidad en los cultivos.

por Jośe Ángel Cantueso

En el marco del convenio de colaboración suscrito entre el Real Jardín Botánico de Córdoba y Semillas Cantueso, se ha llevado a cabo la siembra de semillas de flora silvestre autóctona, en diferentes parcelas, tanto para la creación de cubiertas vegetales apropiadas para nutrir y evitar la erosión de suelos en el cultivo del olivar, como para la creación de islas de biodiversidad o de reservorios de biodiversidad.

La siembra se ha realizado en las instalaciones del Real Jardín Botánico de Córdoba, con varias de las composiciones de semillas que han sido diseñadas y desarrolladas por Semillas Cantueso, seleccionadas tanto para evitar la erosión de los suelos y nutrirlos, y por su idoneidad para albergar entomofauna asociada a los sistemas agrícolas.

La creación de cubiertas vegetales , islas de biodiversidad y reservorios ambientales mediante el uso de semillas y plantas de especies silvestres, generalmente en zonas improductivas o duramente degradadas del propio cultivo, favorecen losl hábitats de la entomofauna auxiliar, vital para la correcta polinización de los cultivos, a la vez, que son un efectivo método de control biológico de plagas, por el equilibrio dinámico que tiende a darse entre la propia fauna que se hospeda en los micro-hábitats creados.

Un fácil, económico y ambientalmente sostenible sistema para mejorar la calidad de las producciones agrícolas, así como del propio agrosistema, pues con su uso aumentamos la diversidad del paisaje agrario, con la creación de hábitats seminaturales, consiguiendo a través de ello, la mejora de la estructura del suelo orgánico y favoreciendo por tanto la presencia de entomofauna auxiliar, sobre todo de insectos polinizadores, los cuales, son elementos estratégicos de los ecosistemas, y que se sitúan en la base de la pirámide ecológica, dada su capacidad de perpetuar la cubierta vegetal.

Si las poblaciones de polinizadores disminuyen por cualquier causa, también lo harán muchas plantas, frutos y semillas que son consumidas por otros insectos, aves, mamíferos u otros animales. El resultado posible, que se ha constatado en algunos casos, es una reacción en cadena que disminuye la biodiversidad y provoca un decaimiento general del ecosistema.

Una adecuada composición de vegetación atrayente de insectos puede llegar a incrementar en 10 el número de especies de entomofauna auxiliar, siendo la mortalidad de cocoides y pulgones el doble gracias a este tipo de plantas. La utilización de plantas insectarias y polinizadoras es muy beneficiosa ya que puede sustituir a los pesticidas, que matan tanto a insectos dañinos como a beneficiosos.

En definitiva, mediante la creación de estas praderas, intentamos dar a conocer y mostrar nuestro trabajo de I+D en materia de la utilización y puesta en valor de la flora autóctona aplicada al sector agrícola, todo ello, en consonancia con las nuevas pautas marcadas por la nueva Política Agrícola Común (PAC) en relación a la creación de reservorios de biodiversidad integrados en los cultivos.