Plantando cuesta abajo y sin frenos

PlantandoDoscientos voluntarios, con ánimo festivo, repueblan una hectárea de las más dañadas de las 4.000 que ardieron hace cuatro años en Cerro Muriano y que aún esperan la prometida inversión para regenerar el terreno.

Dhayan Olivares, a sus cuatro años y tres meses, encarnaba ayer a la esperanza. Nació por las mismas fechas en las que se produjo el pavoroso incendio que calcinó 4.000 hectáreas en Cerro Muriano. Pero ayer, Dhayan ya era suficientemente mayor (es un decir) para sumarse a los cerca de doscientos voluntarios de la asociación de amigos de la Fundación Caixa que, en el punto de encuentro, en el polígono de Pedroches, se preparaban para hacer hora y media de viaje poco menos que campo a través. El objetivo: el Cerro de los Puntales, uno de los lugares más castigados por aquel incendio forestal, el más grave de la década, que conmocionó a la sociedad y que dio origen a una batalla política y administrativa por la responsabilidad en el siniestro.

En el punto de encuentro ya olía a monte. Bastaba acercarse a la furgoneta de la firma Semillas Cantueso, con cerca de mil plantones y semillas de 60 especies distintas de bosque mediterráneo, según explicó José Angel Cantueso, responsable de esta firma especializada que se ha encargado de proyectos tan relevantes como la restauración paisajística de La Breña II.

La chiquillería y el ambiente festivo daba a la concentración un aspecto más de excursión trivial que de voluntariado. Pero ni mucho menos. Cuando llegaron al cerro se pusieron a trabajar con toda seriedad, tanta como la pendiente que repoblaron. Un despiste y uno podía rodar ladera abajo. "Precisamente, escogimos este sitio por la necesidad de repoblarse, porque con su pendiente es muy sensible a la erosión", explicaba ayer el coordinador de la iniciativa, Bartolomé Olivares, de la Asociación Ecologista Guadalquivir.

Porque, hablando de seriedad, también lo es la situación de lo que se vio afectado por aquel incendio. Basta un dato: estos voluntarios, después de tres años y otras tantas jornadas de repoblación, apenas han actuado sobre algo más de una hectárea, en la que solo ha arraigado el 30% de lo sembrado. Para recuperar lo que se perdió hace cuatro años "hace falta que lleguen esos cuatro o cinco millones prometidos y una repoblación profunda", explica Olivares, que critica el retraso y advierte de que cada mes que pase, al erosionarse el suelo, la repoblación será más difícil y costosa.

A las cinco, los voluntarios estaban de vuelta. En el Cerro de los Puntales quedaba los plantones cuesta abajo. Ahora, queda que la Administración no frene más la repoblación del resto.